Pintamos el Lokal de colores y nos jartamos a chuletas, preparamos un programación de talleres de verano, nos mojamos con la manguera, nos tiramos al sol, preparamos un huerto, buceamos en Radazul, jugamos al escondite al revés en La Esperanza, nos tiramos cuesta abajo en bicicleta (a pesar del pelete), nos llenamos de arcilla en Mesa del Mar, pegamos carteles por todos los rincones de Ofra, nos deshidratamos de pateo por Anaga (Ruymáááánnnnn!!!!), gozamos en los charcos de Buenavista, nos convertimos en una pizería en Bolico, nos pegamos partidos de basket memorables, vimos lo triste que es que abandonen a un animalito en Valle Colino, no dormimos (o no dejamos dormir a lxs demás "ja" "ja-ja" "ja-ja-ja" "ja-ja-ja-ja") en Mesa del Mar, nos asustamos con los truenos en Bolico, conocimos a gente diferente en Tahime... y se podría seguir sin parar hasta llenar tres o cuatro páginas.
Sin embargo, lo más importante que hemos hecho ha sido hablar, escuchar, aprender a currar en grupo (a pesar de que haya tanta gente con vaguitis aguda), proponer, hacer y, sobre todo, imaginar...tener ganas de hacer cosas en medio de la "selva de cemento" que es el barrio de Ofra.
Y ahora...
Ahora parece que todo se desvanece, que se va quedando flaquito, casi invisible...Quizás fue un sueño, gente joven con ganas de hacer cosas y que además no sólo lo dice sino que lo hace... Gente joven que pasa de apalancarse y se lo curra para cambiar la realidad de tele y aburrimiento que le ha tocado. Gente que tolera a lxs demás como son, gente que tiene proyectos, ideas, ilusiones y que sabe que el camino en sencillo siempre que eches a caminar y no esperes que pase alguien y te lleve. Fue un sueño y la realidad nos aplasta por dos sitios distintos: por un lado, el Ayuntamiento, que, como suele pasar, no apuesta por la participación de la juventud (¿quizás porque prefiere jóvenes "calladitxs" porque teme la mirada crítica y la autorganización?) y va a dejar morir un proyecto que empieza a dar sus frutos ahora (el Lokal, es cada vez más conocido por todas las personas del barrio). Y por otro lado, un grupo de jóvenes que dice que puede organizarse de forma autónoma pero que ante el menor de los retos se descontrola y se comporta como una panda de niñxs insorpotables. "No nos gustan las responsabilidades, chona", dicen... Y se parten de risa porque pasa un mosca. Quizás es el proceso normal hacia la madurez, pero será una pena cuando en el septiembre que viene el Lokal sea sólo un recuerdo y más de uno y más de una piense "lo podíamos haber hecho, no era tan difícil".
Alguien del Lokal Juvenil de Ofra
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